Uno pone el asado, otro las entradas, y a la semana nadie se acuerda quién pagó qué. Anotalo en el momento y listo: cada uno ve su número, sin cuentas en la cabeza y sin perseguir a nadie.
¿Te invitaron con un código? Canjealo →
El monto, qué fue y listo. La división en partes iguales sale sola, y si alguien no tomó o pidió aparte, la ajustás en un toque.
También de a dos. Un gasto puede ser entre vos y otra persona, sin armar ningún grupo.
Llega la cuenta y nadie quiere hacer la matemática de quién pidió qué. Sacale una foto: la app lee los ítems, cada uno paga lo suyo y el descuento se reparte solo.
¿Pidieron para compartir? Un ítem puede ser de varios, o de todos.
El número está a la vista de los dos, así que nadie tiene que reclamar nada. Se transfiere al alias de siempre, se registra en la app y quedan a mano.
Cada gasto vive en el chat. Se comenta, se reacciona y se salda desde ahí.
Armá el grupo de la casa y programá lo de todos los meses: el alquiler, las expensas, el plan de la tele. La app lo carga sola el día que toca y cada uno ve cuánto pone.
Un grupo por historia. La casa por un lado, el viaje por el otro, y cada uno con sus cuentas.
Del asado del sábado al alquiler de todos los meses.
La plata va directo entre ustedes por transferencia, acá solo queda anotada. Sin publicidad, sin venta de datos, y tu teléfono nunca se muestra a nadie. Política de privacidad →