No hace falta. Anotás el gasto en el momento, los saldos quedan calculados, y nadie tiene que andar reclamando nada.
¿Te invitaron con un código? Canjealo →
El monto, qué fue y listo. La división en partes iguales sale sola, y si alguien no tomó o pidió aparte, la ajustás en un toque.
Conseguir la app →Llega el ticket y nadie quiere hacer esa matemática. Sacale una foto: la app lee los ítems y cada uno paga lo que pidió.
Conseguir la app →Le transferís al alias de siempre, lo anotás, y listo, están a mano.
Conseguir la app →Armá el grupo de la casa y programá lo de todos los meses: el alquiler, las expensas, el plan de la tele. La app lo carga sola el día que toca, ya dividido.
Conseguir la app →Armá el grupo y cargá los gastos. Cuando toca saldar, la app te dice quién le manda cuánto a quién, con las menos transferencias posibles.
Las cuentas claras conservan la amistad.
La plata va directo entre ustedes por transferencia. Acá solo queda anotada. Política de privacidad →